Guitarras de tapa combinada

En la búsqueda de mayor volumen comencé a experimentar en 2005 sobre la fabricación laminada de tapas, inspirado en la técnica que hace más de 15 años iniciara Mathias Dammann en Alemania.

Luego amplié un poco más la búsqueda, combinando abeto y cedro en diferentes láminas.

Como las posibilidades de combinación son vastas, tuve que hacer un trabajo minucioso para poder conservar el carácter clásico de mis guitarras.

El resultado es una guitarra que no sólo aumentó de volumen, y por consecuencia de rango dinámico, sino que también mejoró las otras cualidades de mis instrumentos en cuanto a proyección, sustain, igualdad entre notas, separación, claridad polifónica y velocidad de respuesta.

En la actualidad la ofrezco ya sea con abeto en la cara externa y cedro en la interna, o vice-versa, o bien con ambas caras en abeto.

Aparte, estoy desarrollando un modelo de guitarra flamenca blanca en ciprés, según esta nueva técnica, para conseguir mayor volumen y proyección sin perder el carácter del ciprés.

Considero que la selección de las maderas es una etapa importantísima de la construcción de una guitarra. Allí se define en gran parte el resultado final del instrumento. No todos los árboles de una misma especie son iguales; algunos son excelentes para un instrumento y otros no. Tampoco es cuestión de belleza estética. Hay maderas preciosas a la vista pero que no reúnen las condiciones para convertirse en un buen instrumento.

Los dos palisandros que utilizo para fondo y aros -India y Brasil- tienen propiedades físicas diferentes, aunque en una selección de primera calidad es a veces difícil identificarlos por el sonido.

Lustro todas mis guitarras a muñeca -el lustre que han utilizado Antonio de Torres y todos los antiguos constructores. Lo prefiero por su nobleza y sus virtudes con relación al sonido del instrumento. No quiero hacer un aporte más a las muchas fantasías que ya existen en luthería -como cuando se dice que el secreto del sonido está en el barniz. Aclaremos: el barniz consiste en una resina natural disuelta en alcohol y aplicada en centenares de finísimas capas que quedan depositadas sobre el instrumento cuando el alcohol se evapora. El resultado es un lustre extremadamente delgado que no interfiere en absoluto con la vibración de las maderas de la guitarra.

Durante los años en que construía guitarras electroacústicas utilizaba lustres sintéticos modernos, lo cual me permitió verificar por experiencia propia las diferencias entre ambos materiales. Los barnices sintéticos son utilizados corrientemente por su fácil y rápida aplicación y por su gran resistencia al desgaste, pero indefectiblemente forman una película sobre la madera que reduce notablemente su capacidad de vibración, traduciéndose en una pérdida de sonido. Por su parte, el lustre a muñeca demanda meses de trabajo y algunos cuestionan su resistencia al uso intensivo, lo cual se contrarresta dado que es fácilmente retocable luego de años de intenso uso.

Fabrico cada roseta, de a una por vez, para cada guitarra, según la antigua tradición. Es un trabajo miniaturista de marquetería que realizo utilizando láminas muy delgadas de madera para decorar la guitarra.

Los clavijeros que prefiero y uso habitualmente son Sloane y Rodgers. Los dos son de excelente calidad, pero difieren entre sí en tecnología, diseño y precio.

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